El diablo habitaba el umbral entre abismo y tierra: un páramo de sombras perpetuas, humo negro ascendiendo como incienso invertido, cenizas danzando en corrientes calientes, ecos lejanos de explosiones amortiguados por una niebla de azufre y metal quemado. Brasas eternas iluminaban sin calentar; el tiempo se doblaba en horas o siglos.
Desde allí, observaba el caos en el mundo con un tedio milenario. Veía ciudades ardiendo sin su soplo, hombres devorándose sin necesidad de sus mentiras. La humanidad se destruía sola; y él, inútil, un tentador desempleado, un artesano sin taller.
Deprimido, se hundió en la sombra más densa. Carcomido por una amarga resignación. Nada era suyo. Nada lo necesitaba.
De repente los vio: en un rincón olvidado, dos personas se abrazaban con entrega serena y absoluta. Un abrazo puro, desarmado, luminoso como luz propia; quietud confiada, sin miedo ni cálculo. Ternura intacta que brillaba como estrella imposible entre ruinas.
Tardó en reconocerlo. Luego parpadeó, atónito. No podía creerlo... era amor. Puro. Radiante. Sin mancha.
Sonrió, con una sonrisa lenta, hambrienta, irreverente. Con una alegría oscura y feroz que despertó un fuego antiguo en su pecho.
Porque aquella luz, limpia, proyectaba en su mundo la sombra más negra. Porque lo perfecto para salvar es infinitamente tentador para corromper.
- No todo está arruinado-. murmuró entusiasmado. - Queda trabajo… y qué dulce será.
Se enderezó, vivo de nuevo, listo para retomar su milenario oficio.


Gracias por participar en el reto de este mes, Octavio. Un fuerte abrazo.
ResponderEliminarMuy original, Octavio. La alegría del diablo ante el trabajo por hacer. Aún queda amor y bondad por destrozar... Muy buen micro.
ResponderEliminarExcelente micro. Claro que la tentación de lo puro y lo bello nos hace caer a todos y muy especialmente al diablo que para eso está. Un abrazo
ResponderEliminarCon lo que está pasando en el mundo actual, el diablo está en paro, je, je. Así que en cuanto ve una posibilidad de hacer el mal, destrozar la felicidad, se tira de cabeza hacia ese escaso objetivo.
ResponderEliminarUn micro muy reflexivo.
Un saludo.
Me gustó mucho tu relato. El diablo siempre pendiente y preparado para intervenir, siempre al acecho...O eso nos han enseñado. Saludos!
ResponderEliminarlady_p
Un relato breve, denso, casi alegórico, que devuelve al diablo a su esencia primordial: no el aburrido profesor, ni el impostor triunfante, ni el recolector fallido, ni el burócrata pasivo, ni el seductor erótico… sino el tentador eterno, revitalizado por el único combustible que realmente lo enciende: la pureza absoluta del amor humano.
ResponderEliminarEl escrito crea un limbo existencial opresivo y desolado, perfecto para reflejar la "depresión" del diablo ante un mundo que ya se autodestruye.
El diablo estaba "desempleado" porque el mal ya era estructural y cotidiano, pero el amor verdadero es el último reducto que lo necesita de vuelta.
Enhorabuena, Octavio.
Sensacional micro, compañero. Y original. Y la trama, si lo meditamos, entra en la lógica de un ser cruel, aunque esto lo diga una vez te haya leído; está muy bien hilvanada, te felicito. ¡Enhorabuena!
ResponderEliminarUn fuerte abrazo, Octavio.
Y después, qué? Aún querrá cobrar el paro.
ResponderEliminarEspero que alguien venga en socorro de los amantes.
Abrazooo
Me dan pena los dos amantes. Ni ese diablo da mucho miedo, y la atmósfera sin duda alguna el infierno puro y duro muy bien escrito un abrazo Octavio.
ResponderEliminarHola Octavio! Sin duda él encendio la chispa y los humanis se encargaron del resto! Me encantó la expresión "tedio milenario", casi puedo visualizarlo! Je je! Pero por suerte para nosotros, y desgracia suya, siempre queda algo que salvar/corromper! Me ha encantado! Un abrazote!
ResponderEliminarExcelente relato. El contraste entre el tedio del diablo y el hallazgo de esos dos últimos amantes como “materia prima” para su corrupción está muy bien logrado. Como dice Gabiliante por ahí arriba, y después todavía querrá cobrar el paro. Un saludo.
ResponderEliminarpuede ser que en un mundo en donde ya todos son malitos..... pues cierto el hastio y la falta de que hacer serian la norma.
ResponderEliminarun diablillo requiere lo puro ....cierto es
Hola Octavio. Un micro muy potente y muy original. Me gustó mucho esa imagen de un diablo casi ‘desempleado’, aburrido ante un mundo que ya se destruye solo, porque le da al relato una ironía muy lúcida. Y el giro final, cuando descubre en el amor puro su nueva tentación, resulta brillante y perturbador. Oscuro, simbólico y muy bien resuelto.
ResponderEliminarUn abrazo de Marlen
Lástima que el oficio del maligno sea el de corromper lo más puro que todavía se ve sobre esta tierra. Es verdad que, o el demonio nunca existió o debe de estar en la cola del Sepe, pues ya nos bastamos nosotros mismos para sembrar el mal y perpetuarlo.
ResponderEliminarUn abrazo.
Hola, Octavio. Maravilloso relato. La voz de ese Señor de las tinieblas está clarisima y sus malas intenciones brillan con satánico deseo.
ResponderEliminarUn abrazo